Reflexión de la fotografía venezolana en el siglo XXI (Parte II)

Por Paz Capielo

 

              –        ¿Qué ves cuando vas a un museo?

              –        Si te digo lo que observo vas a buscar ver lo mismo que yo, y no es la idea.

Imagínense un sitio que alberga varias muestras de artistas. Partiendo de la premisa que cada cabeza es un mundo el lugar donde convergen las exposiciones es un universo de ideas, conceptos, experiencias y emociones, entre otros aspectos. Si nos colocamos frente a alguien para comunicarnos lo escucharemos, y es sencillamente eso lo que debe hacer un espectador al ir a una muestra, observar la obra.

En el caso de la fotografía, muchas veces es subestimada como arte entre otras razones por su particular característica, la inmediatez. Ya que muchos ortodoxos que se hacen llamar críticos del arte, siguen profesando que la fotografía no es creada y conceptualizada en la mente, sino que el fotógrafo se limita a pulsar un botón mecánicamente a lo que lo deslumbre. Bien lo expresa Julia Roberts en la película La sonrisa de la Mona Lisa (Mona Lisa Smile), “tratemos de abrir nuestras mentes a una nueva idea”.

El problema primordialmente se fundamenta en la poca formación visual que existe en las escuelas y academias en nuestro país, donde el proceso de comunicación se trunca cuando jóvenes y adultos al asistir a una exposición fotográfica sea cual sea el género o tema deciden pasar a la siguiente imagen sin haber percibido detenidamente  la anterior, o cuando inclinan su mirada directamente a la ficha técnica antes que a la fotografía, para justificarla a través de un personaje de renombre.

En contraposición, muy acertadamente María Eugenia Regalado en su texto Lectura de imágenes, elementos para la alfabetización visual (2006), expone que, “paralelamente al concepto de alfabetización relacionado con la lectoescritura, se contempla la alfabetización visual (y audiovisual), que consiste en un proceso de enseñanza-aprendizaje para la lectura de imágenes, es decir, para su decodificación reflexiva, a partir del estudio de los elementos que constituyen el leguaje visual”.

En efecto, el ser humano se encuentra inmerso en la realidad de la sociedad. Y en una sociedad como la del siglo XXI, es  más un mundo mediático y tecnológico en contacto persistente con imágenes. Sin embargo, esto no garantiza en ningún momento que el receptor conoce y comprende a profundidad el contenido del mensaje visual.

Si al hacer una fotografía, el creador pone toda su emotividad, sentimiento y energía en la misma, ¿por qué creer que en una exposición debemos dejar de sentir o renunciar a opinar ante ese conjunto de imágenes? Tal vez, la diferencia la haría una mayor educación sensorial y sensibilidad por parte del receptor.

Esto último, a los escépticos les puede parecer utópico el hecho de creer en un ser más sensible, pero como dijo el literato Ernesto Sábato, “admirable es que el hombre siga luchando y creando belleza en medio de un mundo bárbaro y hostil”.

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